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Hoy vamos a preparar salmorejo. El salmorejo es una sopa fría muy popular de la que no se conoce su origen real, se cree que se inició con el uso del pan sentado (o pan viejo), aprovechado para comer majándolos con agua, agua y sal.
Más adelante se incorporaría el aceite de oliva y poco a poco se fueron incorporando guarniciones y otros ingredientes. El que hoy es también un ingrediente básico del salmorejo, el tomate llegó y se aceptó mucho después de las primeras referencias halladas de esta sopa fría. Hoy vamos a destacar algunas de las propiedades más significativas de este plato.
Es difícil concretar el aporte energético del salmorejo, simplemente porque cada cocinero lo elabora a su manera, con distintas proporciones de los ingredientes básicos y muchas veces con la incorporación de otros alimentos. Pero si podemos tener una referencia sobre lo que nos aporta este refrescante y nutritivo entrante. Dependiendo de los ingredientes que se incorporen, se añadirán otros nutrientes como proteínas si se hace el salmorejo con huevo duro o/y jamón serrano.
El salmorejo es una fuente natural de antioxidantes que aportan los tomates (vitamina C y licopeno), así como los polifenoles y vitamina E que proporciona el aceite de oliva.
El efecto vasodilatador que confiere el ajo, siendo muy beneficioso para la circulación sobre todo en épocas de calor como el verano.
Cardioprotector natural debido a que la única fuente de grasa es el aceite de oliva, el cual proporciona un excelente perfil de ácidos grasos cardiosaludables.
Receta muy versátil, puede tomarse como plato principal, como acompañamiento y guarnición de un segundo plato o como salsa en lugar de utilizar salsas prefabricadas más calóricas y menos saludables.
Plato económico, sencillo y cómodo, tanto a la hora de preparar como de conservera.
Receta baja en calorías, aporta 70kcal/100ml. aproximadamente con lo que una ración normal de 250ml. tiene 175kcal.
Mantiene las propiedades nutritivas intactas (vitaminas y minerales) de los tomates al no necesitar calor para procesarlas.
Plato muy refrescante que se puede consumir todo el año, ayuda a reponer líquidos e iones como el sodio o el potasio.
Fuente de proteínas de alta calidad y vitaminas del grupo B al añadir huevo duro al plato.
Aporte de hierro, proteínas y vitamina B12 al incorporar jamón serrano.
INGREDIENTES
Tiempo de realización 30 minutos.
- Un puñado de miga de pan.
- 4 dientes de ajo.
- 1kg. de tomates de pera muy rojos.
- 1 vaso de aceite de oliva.
- 1/2 vaso de vinagre.
- Sal.
- 2 huevos.
- Jamón serrano cortado a daditos.
PREPARACION
Ponga a cocer los huevos durante 5 minutos. Hay que pelar los tomates, escaldándolos para ello en agua muy caliente. Si lo prefiere, quíteles as semillas.
Eche en la batidora los ajos pelados, la miga de pan empapada en agua, los tomates y el aceite.
Bátalo hasta que quede muy bien mezclado, sin grumos ni tropezones. Añada también la sal y el vinagre a su gusto. Debe servirse frío, a ser posible en cuencos, con los huevos duros y el jamón serrano cortados a trocitos pequeños adornando el plato.
Espero que os guste.
lunes, 16 de septiembre de 2013
CALDO DE APIO
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Hoy vamos a preparar un plato que será las delicias de aquellas personas que siguen una dieta vegetariana.
Vamos a preparar un caldo de apio.
La investigación científica moderna ha confirmado algunas de las propiedades atribuidas en as medicinas tradicionales al apio, como por ejemplo, la utilización de esta planta para tratar la hipertensión en la medicina tradicional china, o el uso de la raíz y las semillas de apio en el Ayurveda para combatir los dolores de la artritias, las enfermedades del hígado y las molestias de la menstruación.
Esta confluencia de los saberes tradicionales y la ciencia moderna, en el ámbito de la salud, abre, según veremos, enormes posibiidades para el desarrollo de una medicina agradable y no invasiva. A continuación, ofrezco un breve resumen de las propiedades atribuidas al apio en las medicinas tradicionales, y enseguida proporciono un panorama del impresionante conjunto de posibilidades terapéuticas del apio, de acuerdo con la investigación científica reciente.
En la medicina natural, se considera el apio como un buen hipotensor, uso del actual existen registros desde tiempos antiguos en la medicina oriental y mediterránea. Se utilizó entre los griegos y los romanos como un calmante y aún hoy se le atribuyen dichas propiedades.
SE ha señalado que mejora la circulación y disminuye el colesterol. También se han ensalzado sus propiedades depurativas y diuréticas, y se afirma que combate la elevación del ácido úrico, por lo cual se recomienda para combatir problemas como la artritis y cuadros gotosos. Se considera que es alcalinizante y remineralizante.
Contribuye a facilitar la digestión, abre el apetito, combate el estreñimiento y disminuye la formación de gases intestinales. Se ha utilizado para tratar gastritis y padecimientos hepáticos. También se le ha utilizado machacado, en cataplasmas para tratar picaduras de insectos y otros problemas de piel como pequeñas heridas o raspones.
Por su bajo contenido en calorías y sus efectos diuréticos se lo ha recomendado recientemente en dietas de adelgazamiento.
Según la antigua medicina tradicional china el apio es de sabor amargo y dulce, refresca y humidifica el organismo. Se le atribuyen propiedades estimulantes, disolventes y nutritivas. Se recomienda como hipotensor, para depurar el hígado y la vesícula biliar, y como buen diurético. También se le atribuye la capacidad de tonificar la digestión y se recomienda el té de apio con orozuz para combatir el vómito. También se usa el apio en la medicina tradicional china como estimulante del útero.
Para el caso del Ayurveda, la milenaria medicina de la India, lo más destacado es el uso del apio para combatir enfermedades reumatológicas, y algunos padecimientos hepáticos.
Además de permitirnos conocer su composición nutricional, la investigación científica sobre algunos compuestos del apio, aunque todavía incipiente, nos ofrece ya impresionantes resultados en torno a las propiedades terapéuticas de dicha planta.
La composición es la siguiente por cada 100gr. de apio: Agua 95gr., carbohidratos 2,5gr., fibra 1,5gr., proteínas 0,08gr., grasas 0,02gr., calorías 16kcal., vitamina C 7mg., vitamina B6 0,74mg., vitamina B2 0,045mg., vitamina A 28ui., vitamina E 0,360mg., niacina 0,323mg., vitamina K 29mcg., folatos 61mg., potasio 287mg., sodio 87mg., fósforo 25mg., calcio 40mg., magnesio 11mg., hierro 0,40mg., zinc 0,13mg., selenio 0,4mg.
Tiene un índice glucémico de 10. Es apto para personas con sobrepeso u obesidad, para personas con diabetes y con cardiopatías.
Como puede verse el apio no destaca por su contenido nutricional, salvo como fuente de potasio, según ya dije. Sin embargo es la único hortaliza que presenta niveles elevados de un conjunto de compuestos llamados ftalidas, mismo que se han convertido en objeto de interesantes investigaciones.
La ftalidas incluyen varios compuestos semejantes, como el 3n-butilftalido, el sedanenoline y el sedanolide. El 3n-butilftalido, que le otorga al apio su aroma y sabor característicos, fue originalmente identificado por patólogo William J. Elliot, de la universidad de Chicago, al investigar las propiedades hipotensoras del apio. Este es el compuesto que ha despertado un gran interés científico.
INGREDIENTES
- 45g. de mantequilla.
- 2 tallos de apio.
- 2 zanahorias.
- 1l. de caldo vegetal.
- Extracto de levadura.
- Perejil.
- Sal.
PREPARACION
Se lavan las verduras, se corta el apio en trozos, se pelan las zanahorias y se cortan en rodajas.
En una cazuela de derriten 30g. de mantequilla y se cuece el apio durante 5 minutos, añadiendo a continuación el caldo vegetal y rectificando de sal.
Se prosigue la cocción por espacio de 1/2 hora hasta que el apio esté bien blando. Se incorpora entonces el extracto de levadura, el resto de la mantequilla y las zanahorias, continuando la cocción otros 15 minutos.
Este caldo se sirve con perejil trinchado.
Espero que os guste.
Hoy vamos a preparar un plato que será las delicias de aquellas personas que siguen una dieta vegetariana.
Vamos a preparar un caldo de apio.
La investigación científica moderna ha confirmado algunas de las propiedades atribuidas en as medicinas tradicionales al apio, como por ejemplo, la utilización de esta planta para tratar la hipertensión en la medicina tradicional china, o el uso de la raíz y las semillas de apio en el Ayurveda para combatir los dolores de la artritias, las enfermedades del hígado y las molestias de la menstruación.
Esta confluencia de los saberes tradicionales y la ciencia moderna, en el ámbito de la salud, abre, según veremos, enormes posibiidades para el desarrollo de una medicina agradable y no invasiva. A continuación, ofrezco un breve resumen de las propiedades atribuidas al apio en las medicinas tradicionales, y enseguida proporciono un panorama del impresionante conjunto de posibilidades terapéuticas del apio, de acuerdo con la investigación científica reciente.
En la medicina natural, se considera el apio como un buen hipotensor, uso del actual existen registros desde tiempos antiguos en la medicina oriental y mediterránea. Se utilizó entre los griegos y los romanos como un calmante y aún hoy se le atribuyen dichas propiedades.
SE ha señalado que mejora la circulación y disminuye el colesterol. También se han ensalzado sus propiedades depurativas y diuréticas, y se afirma que combate la elevación del ácido úrico, por lo cual se recomienda para combatir problemas como la artritis y cuadros gotosos. Se considera que es alcalinizante y remineralizante.
Contribuye a facilitar la digestión, abre el apetito, combate el estreñimiento y disminuye la formación de gases intestinales. Se ha utilizado para tratar gastritis y padecimientos hepáticos. También se le ha utilizado machacado, en cataplasmas para tratar picaduras de insectos y otros problemas de piel como pequeñas heridas o raspones.
Por su bajo contenido en calorías y sus efectos diuréticos se lo ha recomendado recientemente en dietas de adelgazamiento.
Según la antigua medicina tradicional china el apio es de sabor amargo y dulce, refresca y humidifica el organismo. Se le atribuyen propiedades estimulantes, disolventes y nutritivas. Se recomienda como hipotensor, para depurar el hígado y la vesícula biliar, y como buen diurético. También se le atribuye la capacidad de tonificar la digestión y se recomienda el té de apio con orozuz para combatir el vómito. También se usa el apio en la medicina tradicional china como estimulante del útero.
Para el caso del Ayurveda, la milenaria medicina de la India, lo más destacado es el uso del apio para combatir enfermedades reumatológicas, y algunos padecimientos hepáticos.
Además de permitirnos conocer su composición nutricional, la investigación científica sobre algunos compuestos del apio, aunque todavía incipiente, nos ofrece ya impresionantes resultados en torno a las propiedades terapéuticas de dicha planta.
La composición es la siguiente por cada 100gr. de apio: Agua 95gr., carbohidratos 2,5gr., fibra 1,5gr., proteínas 0,08gr., grasas 0,02gr., calorías 16kcal., vitamina C 7mg., vitamina B6 0,74mg., vitamina B2 0,045mg., vitamina A 28ui., vitamina E 0,360mg., niacina 0,323mg., vitamina K 29mcg., folatos 61mg., potasio 287mg., sodio 87mg., fósforo 25mg., calcio 40mg., magnesio 11mg., hierro 0,40mg., zinc 0,13mg., selenio 0,4mg.
Tiene un índice glucémico de 10. Es apto para personas con sobrepeso u obesidad, para personas con diabetes y con cardiopatías.
Como puede verse el apio no destaca por su contenido nutricional, salvo como fuente de potasio, según ya dije. Sin embargo es la único hortaliza que presenta niveles elevados de un conjunto de compuestos llamados ftalidas, mismo que se han convertido en objeto de interesantes investigaciones.
La ftalidas incluyen varios compuestos semejantes, como el 3n-butilftalido, el sedanenoline y el sedanolide. El 3n-butilftalido, que le otorga al apio su aroma y sabor característicos, fue originalmente identificado por patólogo William J. Elliot, de la universidad de Chicago, al investigar las propiedades hipotensoras del apio. Este es el compuesto que ha despertado un gran interés científico.
INGREDIENTES
- 45g. de mantequilla.
- 2 tallos de apio.
- 2 zanahorias.
- 1l. de caldo vegetal.
- Extracto de levadura.
- Perejil.
- Sal.
PREPARACION
Se lavan las verduras, se corta el apio en trozos, se pelan las zanahorias y se cortan en rodajas.
En una cazuela de derriten 30g. de mantequilla y se cuece el apio durante 5 minutos, añadiendo a continuación el caldo vegetal y rectificando de sal.
Se prosigue la cocción por espacio de 1/2 hora hasta que el apio esté bien blando. Se incorpora entonces el extracto de levadura, el resto de la mantequilla y las zanahorias, continuando la cocción otros 15 minutos.
Este caldo se sirve con perejil trinchado.
Espero que os guste.
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