DESCARGA GRATIS NUESTRA APP DE RECETAS DE COCINA
Hoy vamos a preparar una ensalada de invierno. La ensalada de invierno, está formada por diferentes y variadas verduras naturales y frescas de esta estación.
Los vegetales y hortalizas nos brindan una comida de baja densidad calórica, pero rica en vitaminas y minerales. Cuando se consumen frescas, es conveniente ajustar su consumo a su temporada, para aprovechar todos sus micronutrientes.
El mundo vegetal debería tener más presencia en nuestra dieta diaria. Especialmente en la alimentación de los más pequeños de la casa, cuyo paladar sólo puede apreciar el sabor de los carbohidratos simples. Convertirlas en protagonistas es una reivindicación saludable y sabrosa.
Con ellas se puede componer platos de lo más variado. Cuando se preparan en ensalada y se incluyen alimentos de otros grupos como carnes, pescados, quesos, pastas, arroz o legumbres, hemos conseguido un plato equilibrado y sin carencias nutricionales.
Los vegetales y hortalizas son ricos en potasio y ayudan a eliminar la retención de líquidos propia de los alimentos ricos en sodio. Por esta razón, al consumir vegetales y hortalizas prevenimos la hipertensión y la hinchazón de vientre y piernas provocada por la retención de líquidos.
Los vegetales y hortalizas son alimentos que carecen de grasas y son pobres en calorías, por lo que ayudan a mantener el peso y combatir la obesidad. El resultado menos colesterol y triglicéridos y por tanto, menos patologías cardiovasculares.
Las verduras son ricas en minerales como hierro, zinc, fósforo, potasio, calcio, magnesio o cobre, micronutrientes imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo.
E aprte vitamínico de los vegetales y hortalizas tiene efectos muy beneficiosos para el organismo. Por ejemplo, a vitamina A y C mantiene fuertes nuestras defensas contra las infecciones mientra que las vitaminas del grupo B fortalecen nuestro sistema nervioso. Las fibras ayudan a regular el tránsito intestinal y, por su parte, los antioxidantes reducen considerablemente el envejecimiento y previenen la aparición de determinados tumores.
INGREDIENTES
-4 patatas medianas.
-3 dientes de ajo.
- Perejil.
- 1 cebollita.
- 2 zanahorias.
- 2 champiñones.
- 4 ó 5 hojas de lechuga "hoja de roble".
- Vinagre de vino.
- Aceite de oliva.
- Sal.
PREPARACION
Cueza en abundante agua las patatas enteras, después de lavarlas bien, sin pelarlas, en compañía de las zanahorias. No olvide añadir a la olla una cucharada de sal. Déjelo hervir a fuego medio, durante más de 30 minutos, hasta que compruebe, pinchándolas con un cuchillo de hoja fina, que están hechas por dentro. Mientras estos ingredientes cuecen, ralle la cebollita y machaque los ajos en el mortero, con una cucharadita de perejil, añadiendo 2 cucharaditas de aceite de oliva, poco a poco, como si estuviera haciendo una mayonesa.
Cuando las patatas y las zanahorias estén hechas, pele las patatas y córtelas en rodajas y dispóngalas en una fuente más bien plana, en una capa. Adorne ésta con rodajas de zanahorias, estratégicamente colocadas.
Corte los championes a láminas y colóquelas de la misma manera que hizo anteriormente con las zanahorias.
Tras haber preparado el centro de la ensalada, pique las hojas de la lechuga de "hoja de roble", y una vez picadas, espolvoreélas tratando de adornar la superficie de la ensalada.
Añada ahora el contenido del mortero, la cebollita rallada y una cucharada de vinagre de vino.
Con esta mezcla cubra toda la ensalada uniformemente, pues no se puede revolver como cualquier otra ensalada.
Sírvala cuando las patatas y las zanahorias, aún estén semicalientes.
Espero que os guste.
jueves, 19 de septiembre de 2013
miércoles, 18 de septiembre de 2013
SOPA DE YOGURT
DESCARGA GRATIS NUESTRA APP DE RECETAS DE COCINA
Hoy vamos a sorprender a toda la familia con una sopa de yogurt. La sopa de yogurt es un plato innovador con un nivel de dificultad en su preparación sencillo aunque requiere algo de tiempo.
La lactosa se encuentra en la mayoría de productos lácteos como la leche, el queso, el yogurt, el helado... Algunos alimentos suelen presentar en su etiqueta un símbolo, indicando que no contienen lactosa. Además, se puede comprobar la composición de cada producto en su etiqueta: en ella, los ingredientes aparecen ordenados en orden decreciente en función de la cantidad en la que se encuentran presentes.
Los productos basados en leche fermentada como el yogurt contienen bacterias, ácido lácticas vivas no patógenas que ayudan a la digestión de la lactosa, por lo que pueden ser mejor tolerados por personas con intolerancia a la lactosa leve o moderada.
Tener problemas para digerir la lactosa no significa necesariamente renunciar a llevar una vida normal. Por ejemplo en aquellos casos de intolerancia aguda pueden consumirse tabletas de enzima lactasa para hacer las digetiones más fáciles. O bien puede añadirse a las comidas en su forma líquida, para ayudar a digerir la lactosa que contienen los alimentos.
Por otra parte, la situación más frecuente de la mayoría de personas intolerantes a la lactosa es otra, ya que habitualmente pueden ingerir pequeñas cantidades de lactosa sin consecuencias. Par las personas que se encuentran en esta situación, una buena alternativa a la leche son sus derivados y en especial el yogurt.
En la literatura científica existen muchos estudios que demuestran la capacidad del yogurt para aliviar los sintomas de intolerancia a la lactosa en individuos con un déficit de lactasa. Esta acción terapéutica se debe a la presencia en el yogurt de bacterias ácido vivas en cantidades optimas (18 bacterias /ml) que ayudan a la digestión de la lactosa.
El proceso de fermentación propio del yogurt permite deshacer parte de la lactosa que contiene, haciendo más fácil su digestión. Además es un producto que, al conservar los nutrientes de la leche, es importante fuente de proteínas, vitaminas y calcio.
A diferencia de los productos pasterizados después de la fermentación (que no contienen microorganismos vivos), el yogurt ha demostrado tener una capacidad terapéutica para las personas con intolerancia a la lactosa.
Por todo ello, los productos lácteos fermentados que contienen cultivos activos, son muy recomendables como sustitutivos de la leche para las personas intolerantes a la lactosa.
INGREDIENTES
- 4 yogures naturales.
- Leche.
- 1 pepino mediano.
- 1 limón.
- 1 calabacin.
- Ajo.
- 1 cebolla.
- Aceite de oliva.
- Perejil.
- Sal.
PREPARACION
Prepare en una fuente el pepino, el calabacín, la cebolla y 2 dientes de ajo, todo ello pelado y picado muy menudo.
Vierta encima el zumo de 1 limón y 2 cucharadas de aceite de oliva.
Deberá macerarse durante media hora como poco. Luego bata los yogures con un poco de leche y toda la mezcla macerada.
Compruebe la sal y sirva la sopa en boles, espolvoreando encima el perejil lavado y muy picado.
Esta sopa, es una sopa fría.
Espero que os guste.
Hoy vamos a sorprender a toda la familia con una sopa de yogurt. La sopa de yogurt es un plato innovador con un nivel de dificultad en su preparación sencillo aunque requiere algo de tiempo.
La lactosa se encuentra en la mayoría de productos lácteos como la leche, el queso, el yogurt, el helado... Algunos alimentos suelen presentar en su etiqueta un símbolo, indicando que no contienen lactosa. Además, se puede comprobar la composición de cada producto en su etiqueta: en ella, los ingredientes aparecen ordenados en orden decreciente en función de la cantidad en la que se encuentran presentes.
Los productos basados en leche fermentada como el yogurt contienen bacterias, ácido lácticas vivas no patógenas que ayudan a la digestión de la lactosa, por lo que pueden ser mejor tolerados por personas con intolerancia a la lactosa leve o moderada.
Tener problemas para digerir la lactosa no significa necesariamente renunciar a llevar una vida normal. Por ejemplo en aquellos casos de intolerancia aguda pueden consumirse tabletas de enzima lactasa para hacer las digetiones más fáciles. O bien puede añadirse a las comidas en su forma líquida, para ayudar a digerir la lactosa que contienen los alimentos.
Por otra parte, la situación más frecuente de la mayoría de personas intolerantes a la lactosa es otra, ya que habitualmente pueden ingerir pequeñas cantidades de lactosa sin consecuencias. Par las personas que se encuentran en esta situación, una buena alternativa a la leche son sus derivados y en especial el yogurt.
En la literatura científica existen muchos estudios que demuestran la capacidad del yogurt para aliviar los sintomas de intolerancia a la lactosa en individuos con un déficit de lactasa. Esta acción terapéutica se debe a la presencia en el yogurt de bacterias ácido vivas en cantidades optimas (18 bacterias /ml) que ayudan a la digestión de la lactosa.
El proceso de fermentación propio del yogurt permite deshacer parte de la lactosa que contiene, haciendo más fácil su digestión. Además es un producto que, al conservar los nutrientes de la leche, es importante fuente de proteínas, vitaminas y calcio.
A diferencia de los productos pasterizados después de la fermentación (que no contienen microorganismos vivos), el yogurt ha demostrado tener una capacidad terapéutica para las personas con intolerancia a la lactosa.
Por todo ello, los productos lácteos fermentados que contienen cultivos activos, son muy recomendables como sustitutivos de la leche para las personas intolerantes a la lactosa.
INGREDIENTES
- 4 yogures naturales.
- Leche.
- 1 pepino mediano.
- 1 limón.
- 1 calabacin.
- Ajo.
- 1 cebolla.
- Aceite de oliva.
- Perejil.
- Sal.
PREPARACION
Prepare en una fuente el pepino, el calabacín, la cebolla y 2 dientes de ajo, todo ello pelado y picado muy menudo.
Vierta encima el zumo de 1 limón y 2 cucharadas de aceite de oliva.
Deberá macerarse durante media hora como poco. Luego bata los yogures con un poco de leche y toda la mezcla macerada.
Compruebe la sal y sirva la sopa en boles, espolvoreando encima el perejil lavado y muy picado.
Esta sopa, es una sopa fría.
Espero que os guste.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

